La dignidad, la esperanza, la libertad…

La dignidad es un tema central que trabajamos porque tiene que ver con las violencias, pero también con su reverso: los derechos humanos. A partir de ella pueden cuestionar el daño y el maltrato. Puede ser que mis derechos estén socavados, pero preservo mi mismidad, que es un lugar de la dignidad.
En Ecatepec predomina la precariedad y lo poco es abundante: poca educación, pocos servicios públicos, poca economía, poca seguridad, poca calidad de vida, poca justicia y pocos derechos. Ante esta vida precaria, lo urgente es recuperar desde nosotros mismos la dignidad.
En medio de esos ambientes de carencia, lo que sí tenemos es nuestra vida y nuestros cuerpos. Y el cuerpo, justamente, emerge como algo central y profundo que contiene la vida y la esperanza.
¿Cómo podemos recuperar esas potencias desde lo que conocemos para reconocer la dignidad en un aprendizaje colectivo?
El ejercicio para hacerlo partía de la pregunta “¿qué es la dignidad?” Tras una extensa discusión, acotábamos el término y desde las propias voces de los estudiantes hacíamos un listado de todo aquello que ponía sus cuerpos en vulnerabilidad. Luego, solicitaba que dibujaran su dignidad con relación a sus propios señalamientos sobre violación de derechos u opresión de su dignidad.
Las representaciones que sobre la dignidad hacen los jóvenes son muy variadas. Con esta práctica pedagógica se asoma lo que ellos viven y sienten con una lectura muy propia de lo que es la periferia.