Experiencias
Epistémicas
En este trabajo se busca describir las formas de construcción del conocimiento y los abordajes epistemológicos en espacios sociales como la periferia urbana, donde se entrecruzan múltiples violencias: la de género y la feminicida, entre otros mecanismos de exclusión. El punto de partida es contextualizar la experiencia en territorios específicos que impactan la subjetividad de las personas y sus formas de vida.
El propósito es concebir el fragmento y lo afectado como episteme; lo destruido y su potencia como elementos para construir lenguajes críticos y emancipatorios desde la escritura, la reflexión, el arte y el diálogo.
Para lograr lo anterior, es indispensable recuperar la voz, los significados y las palabra de quienes viven esas problemáticas desde abajo, es decir, desde el territorio y la experiencia de los cuerpos afectados y la mirada de las vidas afectadas.
Prácticas del entre cuerpos (lo común afectado)
Las acciones activadas en el aula generan diálogos con realidades específicas que nos permiten reflexionar sobre la relevancia pedagógica del contexto, las formas de vida y los modos en que se establecen las relaciones sociales e interpersonales. Destaca la importancia del contexto social, político, económico e histórico para forjar procesos de reflexión e intervención colectiva sobre las distintas formas de violencia, tomando en cuenta los saberes de las personas que las viven esas y las maneras en que las nombran y miran. La construcción colectiva del conocimiento es consustancial a las acciones pedagógicas en favor de la dignidad y la justicia ante la precariedad y abandono. Es imperativo reconocer problemas como la discriminación, la violencia de género y el racismo desde un sentido relacional que considera a las personas como creadoras de conocimiento.
Dado que en los territorios habitados por las y los estudiantes existen una serie de problemas que impactan sus subjetividades y formas de vida, el papel del profesor cobra una responsabilidad ética sociopedagógica, así como su actitud dialógica y empática (el otro que soy yo), lo que obliga a bajar el ceño académico. Atender las violencias que se viven es responsabilidad de todas y todos.
Frente a las miradas distópicas que desde el cine, el periodismo, los medios de comunicación y el propio Estado se difunden sobre territorios precarizados, las prácticas pedagógicas desde el sentir y el saber de las personas afectadas invierte los términos para afirmar una mirada utópica sobre la vida. Las propuestas sociopedagógicas que aquí documentamos se traducen en intervenciones estéticas y políticas que resignifican la existencia desde la conciencia colectiva y el entre-cuerpo de las y los estudiantes.
Manuel Amador
Octubre 2025