A partir de una pregunta guía que buscaba detonar una discusión sobre qué o cuáles violencia de género habían practicado, vivido o sentido estudiantes de sexto grado de bachillerato, se formaron equipos de hombres y mujeres de entre seis y ocho integrantes que bocetaron de manera creativa sus experiencias en ese terreno. La idea era que hicieran una representación alejada del sensacionalismo de dicha violencia; la elaboración de una imagen fuerte, contestataria y política. Antes de eso se les habló de la importancia de la imagen, de crear una que pudiera contar, denunciar y visibilizar una realidad violenta.
Cada equipo presentó su propuesta y después la caracterizaron a través de su cuerpo, decidiendo quién del subgrupo la iba a interpretar. El performance se realizó en la cancha de la escuela con el título de “ROMPAMOS EL SILENCIO, ROMPAMOS TODO” con el objetivo de combatir la violencia silenciada e invisibilizada hacia las niñas y mujeres de la comunidad.
Con este ejercicio se fortaleció el pensamiento crítico, ético y político, además de fortalecer la creatividad para la construcción de conocimiento desde las personas afectadas.